Ay! que mal se pasa esperando una llamada que nunca llega...

Hoy es ese día en el que, si recibía esa llamada, se supone que era porque iba a ser la nueva profesora de un cole, pero nada, son las 2 y aqui nadie dice nada...

¿Y qué se hace en estos momentos? ¿Qué más puedo hacer que vigilar mi teléfono a cada momento? Que ya sólo me queda colgármelo del cuello y, aún así, seguiría oyendo riiiiiing a cada momento, un ring imaginario claro ¡¡¡porque mi teléfono no suena!!!

En fin, que a lo largo de la tarde intentaré llevar a cabo una cura de aceptación y resignación, en plan, qué le vamos a hacer, ya habrá otra cosa, seguro que esto no era lo que tú necesitabas... y, lo más difícil, intentaré creérmelo de verdad.

Bueno, y si no igual prefiero el plan B, atiborrarme de chocolate (sólo por superar el mal trago) y pedir unos cuantos mimos, todo sea por asumirlo poco a poco y por curar esta incipiente úlcera de estómago que me está entrando con tanto nervio.