Tocar el violín durante las bodas me ha permitido ser partícipe de muchas de estas ceremonias cada año.

Y sí, en unas los modelitos impresionan para bien, por su elegancia, su diseño... y en otras, simplemente hay que pensar que cada uno tiene su estilo y lo lleva como buenamente puede, y es que cuando hablamos de moda hay colores para todos los gustos pero... ¿qué pasa si es el párroco el que te dice cómo debes y, sobre todo, cómo no debes aparecer vestida?

Me he encontrado una noticia de hace ya un par de meses según la cual la vestimenta de la madrina de una boda, tía del novio, no fue del agrado del párroco, quien invitó cortésmente a la señora a ocupar el lugar de los demás invitados si rehusaba a cubrir su escote. Ella prefirió ser una invitada más antes que renunciar a lucir un modelo que consideró acertado para la ocasión.

Tanto la madrina como la novia eligieron para el enlace sendos modelos con escote palabra de honor, es decir, con los hombros al descubierto. Cuando el sacerdote la vio aparecer asegura que no pudo reprimir acercarse para aconsejarle que «se echara algo sobre los hombros».


Sorprendente, pero... ¿qué hubiérais hecho vosotros en su lugar?