Esto ya se acaba. Hoy mismo desconectamos internet, y como esto otras tantas cosas que vamos cancelando y dando de baja.

Parece que acabamos de llegar y resulta que ya estamos de vuelta, aunque la verdad es que si vuelvo la vista atrás sí que han pasado un montón de cosas.

Un principio duro, con todo saliendo al revés, piso sin luz y con todas las cosas de la obra por ahí tiradas, la línea del teléfono que se la dieron a los vecinos en vez de a nosotros, el cutre-hotel en el que nos tuvimos que quedar hasta conseguir el piso, comer de bocadillo durante casi 15 días con la consiguiente pérdida de unos cuantos kilos... en fin, que nunca pensé que acabaría sonriendo al recordarlo, pero está claro que todo pasa y al final te acabas haciendo.

También recuerdo el echar de menos a mi familia y a mis amigos (a los que he seguido echando de menos hasta ahora) pero a lo que tuve que hacerme, conociendo a otra gente para la que, al principio, creí que nunca se iba a cumplir esa frase que tuve que oír a regañadientes "aquí, ahora ellos son tu familia", y es verdad, al final, una vez más, te acabas haciendo a todo, y aunque hay cosas que no se pueden suplir y nunca lo harán, está claro que el mundo no se acaba y acabas conociendo gente que te hace sonreir y te ayuda a llevar mejor tu estancia.

Gracias a ellos también pude escuchar una frase en francés (de las pocas que entendía al principio) que me reconfortó y fue "no estás sola". Con qué poco puedes sentirte tan bien.

Pero todo eso ahora queda atrás, como atrás quedarán nuestros 5 pisos interminables de escaleras de madera, el volver cargaditos de la compra, coger el telefono y enterarnos de la mitad de lo que nos cuentan (bueno, esto por lo menos cada vez fue a mejor), los viajes en metros abarrotados, la Torre Eiffel, Nôtre-Dame, Montmartre...

Me gusta sonreir al recordarlo todo, pero también me apetece pasar la página de esta etapa, porque sé que ahora me esperan otras, espero que también especiales.
Dejo aquí cosas a las que echaré de menos, pero me llevo lo más importante para seguir.

Y, tras una mudanza que espero que no acabe con mis brazos enclenques, volveré a mi ciudad donde seguro me esperan con los brazos abiertos.

Así que, sólo me queda despedirme de París y de todo lo que me ha ofrecido porque, además, estoy segura de que jamás lo olvidaré.
Au revoir Paris!