Aquí me encuentro de nuevo, una españolita en París que no deja de alucinar con las cosas que le pasan y que está intentando aprovecharlas al máximo.

Resulta que, gracias a mis clases de francés, en las que me encuentro rodeada de personas de países distintos, estoy pudiendo conocer un poco más de sus culturas, y la verdad es que eso no deja de sorprenderme.

Me he puesto a pensar y me resulta fascinante encontrarme en París, caminando hacia el metro, hablando en francés con una chica que viene de China, comentando cosas acerca de nuestros estudios y las posibilidades de trabajo.

O sentarme en clase al lado de una japonesa que me pregunta qué opino sobre Ségolène Royal y la segunda vuelta de las elecciones aquí en Francia (eso sí, al igual que en los chistes, me habla sin pronunciar la R y cambiándola por una L, que en español me resulta simpático pero en francés me armo un lío...)

En fin, que me está gustando esto que me ofrece un país tan grande, el conocer tantas culturas. El otro día hablaba con esta japonesa y una inglesa sobre las diferencias entre nuestras culturas. Cómo no, ellas enseguida identificaron España con "fiesta" y "paella", aunque yo les conté otras cosas estupendas que guardamos en nuestra piel de toro.

Jamás habría vivido nada igual de no dar el paso de salir de la comodidad de mi casita y venirme aquí con mi maleta y mis miedos. Merece la pena lo que he vivido, no todo bueno, está claro, pero sí muchísimas experiencias que me han hecho espabilar y crecer más como persona.

Es duro salir de tu casa, pero al final merece la pena.