Estamos en unas fechas en las que por nuestra cabeza pasan miles de ideas para hacer posibles regalos. Junto a esto nos preguntamos cada año por el significado de los mismos, ya sabéis ¿fiestas=consumismo?

Aunque la respuesta sea afirmativa, nadie duda en tener un detalle con sus seres queridos, la verdad es que ese día hace ilusión, pero a mí me gustaría proponer otro tipo de regalos, al alcance de todos y seguro que muy bien recibidos.

Vamos a dejar a un lado los perfumes, la ropa, las joyas... y vamos a pensar en regalos con corazón:

¿Qué tal regalar una llamada a ese amigo con el que hace mucho que no hablas? Seguro que tenéis tantas cosas que contaros...

O hacer una visita a ese familiar que tanto os quiere y tan poco veis. Está claro que esa persona os recibirá con los brazos abiertos.

También me gusta como regalo dedicar una sonrisa a las personas que te encuentras y casi te la piden sólo con mirarte. Ya sabemos que un sencillo gesto vale más que mil palabras.

O un fuerte beso acompañado de un gran achuchón. Con esto darás energía a alguien para superar cualquier cosa.

¿Y qué me decís de regalarle a alguien un bonito piropo? A quién no le gusta que le digan algo bonito.

No es tan difícil, ¿o sí? A veces las cosas más sencillas son las que dejamos pasar de largo.
Si el alma está vacía no podemos llenarla con lujosos regalos, sino con cariño y bonitos detalles. Estoy segura de que cualquiera preferiría estos regalos.

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Yo empiezo mi propósito regalándoos besos a todos.