No tengas miedo ante la vida, aprovéchala.
Juega, ríe, canta, disfruta... haz todo aquello que desees.Tienes una vida para aprovecharla y ser feliz.

¿De qué nos sirven las lamentaciones? De todos modos mañana saldrá el sol, y la próxima semana ya no recordaremos las penas pasadas.

Llora cuando quieras, pero que tus lágrimas no te nublen las cosas bonitas. Grita, corre, piérdete, pero ríe después. Vuelve a encontrarte en tu lugar tranquilo, agarra con fuerza la mano que te acompaña y vuela de nuevo hasta sitios lejanos.

Vete y ven después, sueña y despiértate, pero nunca olvides los sueños. Recuerda tus ilusiones, piensa en lo que quieres y lucha por ello.

Cambia de mundo, viaja, descubre, pero no olvides lo que eres. Vuelve siempre, alguien te estará esperando.

Anda descalzo, pasa tus dedos entre la arena fina, contempla un paisaje. Deja que este momento sea el más maravilloso de todos. Escucha otra vez aquella melodía. Vuela, corre, sal rápido de aquí, o simplemente quédate a mi lado.

Déjate querer y pierde el sentido. Besa. Acompáñame o sigue tu propio camino. Sé apasionado, desgarra tu piel, o siéntete dulce y frágil, como una caricia.

Discute, quéjate, reivindica, pero perdona también. Da un abrazo fuerte, siente el calor de alguien. Deja que un hada se acerque y te llene de magia. Cierra los ojos y respira su olor.

Sorprende, sonríe, suelta una carcajada. Piensa en voz alta o mécete en tus pensamientos.

Nunca dejes de soñar, nunca dejes de vivir. Siempre nos quedarán cosas por ver y cosas por hacer, aprovéchate de lo que el mundo te ofrece. Vive y sé feliz.